Estos otoños en el Reino de Gondor son tan coloristas, que a veces pienso si la pelicula no tendrá un final feliz.
El viento aúlla, los rios se desbordan y las perras tienen unos celos interminables que concitan unas reuniones de machos del vecindario, a los que hago frente paraguas en ristre. Lo abro y lo cierro según necesidad.
A veces cuando escampa, cosa que sucede muy raramente...salimos todos de estampida hacia algún sendero cercano, algún monte lejano, al cine Imperial...poco más mientras la crisis apriete.
martes, 5 de enero de 2010
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